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Cirujano ocular aéreo

Día Mundial de la Vista: OMEGA pregunta al Dr. Michael Vrabec sobre voluntariado Orbis, cirugía en avión y enseñanza a la próxima generación.

Desde 2011, OMEGA es socia de Orbis International, una organización sin ánimo de lucro dedicada a proporcionar formación y cuidados oculares de alta calidad en todo el mundo. Además de ayudar a financiar el Orbis Flying Eye Hospital (Hospital Ocular Aéreo Orbis), la marca dona una parte de sus beneficios en cinco de los relojes más vendidos y proporciona reconfortantes ositos de peluche a los niños que se someten a cirugía.

Por medio de iniciativas ambiciosas y un equipo de voluntarios abnegados, Orbis ayuda a romper el ciclo de pobreza y depresión asociado con la ceguera evitable.

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¿Cuáles son los valores de Orbis International?

Orbis es una organización no gubernamental internacional y su principal misión es prevenir y tratar la ceguera evitable. Lo más importante para mí de Orbis ha sido la formación; estamos saliendo y enseñando y animando a la gente a mejorar la visión de sus comunidades. A lo largo de los años hemos tratado cientos de miles de casos, pero el impacto es aún mayor por la capacitación que realizamos.

¿Qué hace usted en Orbis y por qué son tan importantes las actividades de la organización?

Soy voluntario desde 1990. Mis dos especialidades son la cirugía de cataratas y los trasplantes de córnea. Las cataratas son la causa principal de ceguera evitable en el mundo y la cirugía es bastante sencilla, pero es solo cuestión de asegurarse de que la gente tenga el equipo adecuado y la capacitación adecuada. Una vez más, la clave de Orbis es la formación. Así que tenemos un modelo: "Dale a un hombre un pez y tendrá comida para un día; enséñale a pescar y tendrá comida para siempre". Hablamos mucho de sostenibilidad y de enseñar a la próxima generación.

¿Cómo presta Orbis sus servicios?

El Flying Eye Hospital es probablemente la característica más reconocible de Orbis. Es el único hospital ocular aéreo del mundo y es una maravilla tecnológica. Pero también hay enseñanza y tutoría disponibles a través de Cybersight, que realmente se ha desarrollado muy bien en la última década. Es una plataforma de medicina en línea que nos permite mantenernos en contacto con los médicos con los que trabajamos y compartir casos interesantes, hacer preguntas, dar conferencias, etc. Es una excelente manera de mantenerse en contacto, durante todo el año y en todas las zonas horarias.

¿Cuáles son algunos de los retos en su trabajo con Orbis?

A veces es llegar al lugar en donde vamos a trabajar. También hay que tener la voluntad y ser capaz de trabajar muchas horas -aunque yo ya estoy acostumbrado a hacerlo- y adaptarse a diferentes zonas horarias y utilizar equipos a los que no estamos habituados. A menudo trabajo en el avión, que es casi idéntico a como lo hago en casa, pero luego, uno o dos días, trabajamos en el hospital local y allí tenemos que ser más flexibles. Hay tantos grupos de personas que trabajan en Orbis, ya sean ingenieros, técnicos, ingenieros de vuelo, enfermeras… Todo esto es simplemente un gran grupo de grandes personas que se unen por una causa única.

De su tiempo con Orbis, por favor, describa un minuto que cambió el mundo.

Una historia que me viene a la mente es cuando estaba participando en un viaje a Casablanca, Marruecos, que es un lugar realmente único. Cuando hacemos estos viajes solo podemos realizar un número limitado de intervenciones quirúrgicas, así que me asignan tal vez solo 10 espacios para la semana y no es inusual para mí ver a más de 100 personas en un día de evaluación, para decidir quién se va a someter a la cirugía. En este viaje, elegí a una mujer joven, de unos veinte años, que estaba ciega desde los diez, con una afección llamada queratocono. Esta es una patología degenerativa que progresa con el tiempo y conduce a la ceguera, pero con un trasplante de córnea podemos restaurar la visión. Esta chica se enfrentaba a un futuro de pobreza y aislamiento y no podía integrarse socialmente. Esto fue en los días de las cámaras polaroid, así que le tomé una foto después de la cirugía y se la mostré, y era la primera vez que se veía a sí misma en probablemente quince años, y simplemente empezó a llorar. Saber que habíamos ayudado a alguien que ahora podía reintegrarse en la sociedad y no sentirse aislado fue un momento fantástico para mí.